Día muy, muy especial. Los hombres no podemos más que aplaudir el papel de la madre a lo largo de la vida. No se trata simplemente de felicitarlas el día y ya está. Tendríamos que hacer una larga reflexión y saber más de su constante sacrificio. Desde el mismo día de la concepción de un hijo y hasta el final de los días, la madre siempre estará presente.
Sin horarios. Sin descanso. Sin mostrar fatiga.
Desde aquí quiero felicitarlas, con mi más sentida muestra de respeto y admiración.
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