Es cierto que los actos médicos están mejorando y aumentando. Hemos llevado, de nuevo, a nuestro hijo al pediatra y éste nos ha ratificado la posibilidad de una displasia de cadera izquierda. ¿Los motivos?. Quizás él mismo se la provoque por la fuerza que tiene. Es verdad de que a pesar que no ha cumplido los siete meses, es todo "un campeón".
Sigo, como padre, al igual que su madre que comparte la misma opinión, sin tenerlo claro.
Las investigaciones médicas avanzan y, la prevención lo hace a pasos agigantados. Seguramente como nuestro hijo, habrán millones en el mundo, a los que no se les practica el riguroso control, al que él está expuesto.
Quizás nosotros también nacimos o nos empezamos a desarrollar, con una displasia de cadera.
Lo cierto es que continuamos con el miedo en el cuerpo. ¿Y si no actuamos a tiempo? ¿Y si no le ponemos la célula? ¿Y si?....
Hoy hemos llamado al ortopedista, para que tenga la célula preparada. Se la vamos a poner, a pesar de la incomodidad que pueda representar, para nuestro hijo, tal decisión.
No queremos que por un ¿y si acaso?, el día de mañana nos estemos preguntando, por qué no lo hicimos.
En un par de días estará puesta. A partir de entonces, conoceremos un poco más, que beneficios o inconvenientes aportan.
Seguiré escribiendo, informando y compartiendo, todo cuanto suceda.
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