Los cambios que experimentan a partir de los seis meses, nos tienen boquiabiertos. Cada día es una sorpresa. Ahora, por ejemplo, le ha dado por dormir boca abajo. Cuando le ponemos a dormir, lo hacemos recostado sobre uno de sus lados. Al cabo de un minuto, ya se ha girado.
Otro paso ha sido, sin duda, la opción del taca-taca (caminador). Desde que empezó hace unos días su primer paseo en solitario, hasta el momento, el cambio es exponencial. Ya recorre la casa y, por ello, hemos tenido que retirar todo lo que sea susceptible y peligroso, de caer en sus manos. A veces se queda un rato, jugando sólo. Cuando nota por un tiempo prolongado nuestra ausencia, se acerca a buscarnos, extendiéndonos los brazos...
Le encanta chillar y experimentar nuevos sonidos. Sabe mostrar alegría, aburrimiento, hambre o sueño. Se sabe expresar a través de miradas, gestos o sonidos.
Le sigue encantando la música, que escucha buena parte del día.
Pero sin duda el momento estrella es el jugar con nosotros. Continuamente lo pide. Creerme si os digo que suele ser agotador...pero...¡Fantástico!!!
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