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martes, 10 de mayo de 2011

DISPLASIA DE CADERA: ¿SI o NO?

Grandes Hospitales para “pocos profesionales”(I)

Visita al Hospital Ramón y Cajal de Madrid (Mayo 2011) para evaluar la posible displasia de cadera de nuestro hijo.
Uno puede llegar desconcertado a un hospital, cuando lo envía su pediatra. Las dudas del por qué está allí y, por qué no, el miedo a lo desconocido, hacen que a los padres nos tiemblen las piernas.
Después aparecen multitud de acciones/omisiones que nos desprotegen, coaccionan, amedrantan e incluso nos hacen dudar de nuestro propio y valioso papel.
No quiero, ni pretendo, hablar de la cuestión de conocimientos médicos de nuestros facultativos, pero sí quiero y debo hacerlo, sobre la humana relación que muestran.
Podría, por ejemplo hacer una pequeña lista. ¿La hago?:

  1. Jamás tendrían que discutir entre ellos, aunque no se lleven bien, delante de los pacientes.
  2. No pueden hablar al paciente de la inoperancia de la dirección.
  3. Un departamento, no puede hablar mal de otro, aún a sabiendas de que fuera verdad, para no crear indefensión y duda al paciente
  4. Los doctores tendrían que estar obligados a mirar al paciente a los ojos, cuando hablen con él directamente, si no, mejor que lo digan por escrito ( Y que se entienda)
  5. Si no se está seguro, mejor que no lo diga. Y si lo dice, al menos que lo haga mediante una explicación lógica y coherente
  6. Jamás un médico debe recomendar que lo que ha recetado se compre en un lugar concreto. Da muy mal rollo.

Ésta y otras cuestiones, se me plantean después de una visita para que diagnostiquen una posible displasia de cadera a mi hijo. No pretendo decir que “la seguridad social no funciona”. Simplemente que los que estamos a un LADO DE LA MESA, necesitamos que los del OTRO LADO, sepan que ponemos nuestra salud y nuestras vidas en su manos, aún sin conocerles. Todos podemos ser un poco más humanos, ¿no es así?

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