Desde que abre los ojos por la mañana, cada día es para él y para nosotros, una nueva aventura.
Su atenta mirada analiza, ya desde primera hora, su entorno más cercano. Después de levantarlo de su cuna, la primera parada la realizamos frente a los espejos del armario. Él ya se reconoce y juega con su figura "virtual".
Después, el desayuno (biberón de leche y cereales sin gluten).
A continuación un ratillo en el "parque" mientras juega con sus cosas y escucha su música preferida "el cantajuego". Es divertido observarle, ya que cada canción le produce reacciones diferente de alegría y entusiasmo, llegando incluso a aplaudir sus favoritas.
Ahora comienza a dominar más su cuerpo, aunque el sentarse él solo, aún es una odisea. Toma los objetos con una u otra mano, con las dos, incluso con los pies.
Aunque su vocabulario es limitado, comienza a hacerse entender a través de sonidos concretos, pequeños gritos y expresiones de la cara y con el cuerpo. Las manos le sirven para pedir que te acerques, que le cojas incluso para que le cambien si va mojado.
A partir del desayuno, 9,00h. aproximadamente, queda un largo día por delante. Todos sabemos lo cansado que resulta combinar la casa con el bebé, pero también es cierto que a partir de los siete meses, se va haciendo más llevadero, ya que por un lado, él se entretiene jugando durante largos minutos y porque poco a poco, va estableciendo una pauta de comportamiento y ritmo, que hace previsible los espacios del día.
Siempre el mismo consejo. Disfrutar todos los segundos posibles junto a él.
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