Una vez cumplidos los seis meses y habiendo pasado por la revisión correspondiente, el pediatra nos dio la guía correspondiente de alimentación hasta los ocho meses.
La incorporación del puré de verduras, el pollo y las carnes rojas. El aumento de los biberones de leche de continuación y los cereales (de momento sin gluten).
Nuestro hijo acepta los cambios de buen grado. El uso de la cuchara para el puré, que a priori creíamos difícil, ha sido coser y cantar. Desde el primer día, la hora de la comida, se ha convertido en una sensación placentera para él y por qué no decirlo, para nosotros.
Es divertido observarle mientras abre la boca ante la cucharita. Aunque en diversos momentos intenta también que todo ello sea un juego.
Pretendemos pues que la relación comida-juego sea también un momento más, de unión entre todos.
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