Para empezar, no hemos podido salir de paseo, el tiempo lluvioso y frío, no nos ha dejado.
No hay por qué desesperarse. A pesar de todo, en casa, hemos estado bien. Nuestro hijo sigue cambiando día a día. Ahora son más los cambios. Balbucea nuevas palabras. Ríe, hace palmas y nos descubre su mundo, lleno de ternura, de alegrías y de necesidad de mimos.Nos ha dejado descansar lo justo. A las diez o diez y media de la noche, necesita conciliar el sueño. Eso está bien, ya que nos permite un par de horas para vivir en "pareja" y resolver nuestras inquietudes. El problema es que, a partir de las seis de la mañana, comienza a reclamar su tiempo.
Todo compensa. Su sonrisa, cuando despierta, es el mejor aliciente.
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