La verdad es que no nos podemos quejar. Desde que nació, las noches se han convertido en el momento de descanso. Pero siempre existen excepciones. Éste fin de semana, ha sido una de tantas.
A pesar de todo, tenemos un aguante "especial" o, al menos, así lo creo. Lo llevamos con naturalidad y sin causarnos más molestias que el habitual cansancio. Intentamos no perder la sonrisa, aunque no nos cueste mucho, ya que cuando el crío nos mira, nos fundimos...
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